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C/ Santa Intransigencia, 13. Zaragoza

Intransigencia, coacción, inferioridad de la mujer, obediencia ciega, mortificación, dolor corporal… Estos son algunos de los valores en los que se basan las enseñanzas del fundador del Opus. Estos son los principios que un alcalde reaccionario -junto con los otros 12 concejales del PSOE- pretende homenajear en una calle de Zaragoza. Van a sustituir a un general franquista por alguien que condensa su doctrina en perlas como las que podéis leer a continuación. Estos consejos están extraídos de su libro Camino. Pero hay más, hasta 999. Aquí puedes disfrutarlos todos.

El ídolo de Belloch nos aconseja en el prólogo de su obra: Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias las escucha Dios

Así que ya sabes: lee despacio los consejos del amigo-hermano-padre de Belloch; medítalos pausadamente, y, si tienes alguna duda, ruégale a tu alcalde que sea tu luz y tu guía espiritual. Lo encontrarás abrazado a su crucifijo, envuelto en una gran rojigualda.

 
50. Eres curioso y preguntón, oliscón y ventanero: ¿no te da vergüenza ser, hasta en los defectos, tan poco masculino? varón: y esos deseos de saber de los demás trócalos en deseos y realidades de propio conocimiento.

946. Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios -ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas- habéis de ser espirituales, muy unidas al Señor por la oración: habéis de llevar un manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias: orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar.

172. Si no eres mortificado nunca serás alma de oración.

208. Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor… ¡Glorificado sea el dolor!

227. Si sabes que tu cuerpo es tu enemigo, y enemigo de la gloria de Dios, al serlo de tu santificación, ¿por qué le tratas con tanta blandura?

387. El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza.

397. Sé intransigente en la doctrina y en la conducta. Pero sé blando en la forma. Maza de acero poderosa, envuelta en funda acolchada. Sé intransigente, pero no seas cerril.

398. La intransigencia no es intransigencia a secas: es “la santa intransigencia”. No olvidemos que también hay “santa coacción“.

399. Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos la fuerza para evitar que un hombre se suicide…, ¿no vamos a poder emplear la misma coacción -la santa coacción- para salvar la Vida (con mayúscula) de muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma?

941. Obedecer…, camino seguro. Obedecer ciegamente al superior…, camino de santidad. Obedecer en tu apostolado…, el único camino: porque, en una obra de Dios, el espíritu ha de ser obedecer o marcharse.


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