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En 1892 tampoco se creía nadie los PGE
El Ministerio de Cultura, en colaboración con diversas instituciones públicas y privadas, ha creado la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, en la que pueden consultarse dos mil cabeceras de periódicos editados en quince comunidades autónomas desde 1777 hasta 2005. El proyecto supone la digitalización de más de cuatro millones de páginas. De Aragón sólo hay 46 cabeceras, la mayoría de Teruel. Estos son algunos títulos de los periódicos aragoneses decimonónicos:
- La antorcha: periódico republicano democrático
- El aragonés: periódico bisemanal de noticias e intereses morales y materiales de la provincia de Teruel
- El Centinela de Aragón: periódico diario, propagador de doctrinas democráticas
- Eco de Teruel: periódico democrático y de intereses generales
Uno de los diarios digitalizados es La Crónica de Huesca: periódico independiente de avisos, noticias e intereses morales y materiales. Gracias a su número correspondiente al 8 de marzo de 1892 me he enterado de que, en ese año, a los Presupuestos Generales del Estado les pasaba lo mismo que a los de Solbes de 2009:
En general, la lectura de los presupuestos fue oída con sonrisa de incredulidad en los labios.
El cálculo no resulta, pues si bien es cierto que se aumenta el caudal de las fuentes de producción, esto no es tan positivo como que el millón y medio de déficit se elevará por lo menos a diez y que la renta de aduanas bajará en una proporción de 20 a 30.
Los hombres de todos los partidos censuran el optimismo del Gobierno y en el momento en que escribo estas líneas los Sres. Dato, Laiglesia, Lorin y otros varios diputados amigos del Sr. Silvela celebran una reunión para estudiar los presupuestos tomándolas (sic) como bandera de disidencia.
Sonrisa de incredulidad… El cálculo no resulta… Se censura el optimismo del Gobierno… ¡Qué actual puede llegar a ser la prensa de hace más de un siglo!
Pero, al menos, entonces te daban duros a tres pesetas e, incluso, te podías ir gratis a Brasil (cuyo idioma es semejante al gallego y su religión la católica apostólica romana), siempre que no fueras vago ni vicioso, estuvieras bautizado y, si eras mujer casada, te diera tu marido permiso ante el Alcalde.
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